Lo que se puede resolver dentro del dispositivo, se resuelve dentro del dispositivo.
No es una postura ideológica: cuantos menos datos salen, menos superficie hay que proteger y menos hay que pedirle a la persona que confíe.
Es también lo que nos deja entrar donde otras herramientas no pueden. En un centro de salud, en un despacho de abogados o en una administración pública, la conversación no empieza por el precio: empieza por qué sale del equipo. Si el gesto y el contexto no salen, no hay nada que negociar.
Cuando algo tiene que salir del dispositivo, lo decimos explícitamente y explicamos para qué. El detalle formal irá en la política de privacidad.